Reflexiones

Y se hizo la magia

 

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Parece mentira pero el 2017 ha demostrado no ser interminable. Los meses han ido pasando sin prisa pero sin pausa, algunos haciéndose más cuesta arriba que otros. Así, de repente, nos encontramos en la recta final y llegó Diciembre, y con él, el invierno y  mi tan querida Navidad.

Navidad. Siempre me ha gustado esta época. Decorar la casa es todo un ritual para mí, viene con su propio manual de pasos e instrucciones. Ver las calles iluminadas con las luces y los adornos me llena de una alegría y una emoción inmensas. Soy de esas que ya el 1 de Diciembre están cantando a pleno pulmón el “All I want for Christmas is you” de Mariah Carey. ¡ Y de las películas de Navidad ya ni hablamos! ¡Me las veo todas! : Love Actually, Holidays, Solo en casa,…

También me encantan las comidas familiares. Soy de una familia relativamente grande y de las pequeñas de la casa (vale, en una de mis familias soy la enana y en la otra como si lo fuera porque no me llevo ni un año con mi primo pequeño). Esto siempre ha significado que mis primos se pasaban el año por ahí en el gran mundo exterior mientras yo estaba en casa haciendo no sé muy bien el qué. Navidad ha sido, por tanto, tiempo de reunión y de ponernos al día con nuestras vidas.

Por supuesto, para que nos vamos a engañar, me encanta eso de recibir regalos. Que vale, que sí, que eso no es lo más importante de estas fechas. Pero si alguien me quiere dar un detalle, pues no voy a hacerle el feo de decirle que no.

No obstante, pese a todo el rollo que os acabo de meter, este año no me apetecía nada pasar por todo este proceso. 2017 (por si alguien no se ha enterado) ha sido un año bastante asqueroso en general, y nada apuntaba a que las Navidades fuesen a ser diferentes. ¿Ver a mis primos? ¡Buff, qué pereza! ¿Comidas familiares? Estoy a dieta, así que complicado. Resumiendo: los días previos a las fiestas he estado a punto de convertirme en la versión humana del Grinch.

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Afortunadamente, con la cena de Nochebuena y la comida ya acabadas, puedo decir que estaba equivocada.

Nochebuena fue todo un éxito. ¡Hacía tiempo que no me reía tanto! Mis primos estuvieron todos sublimes y nos hartamos de tomarnos el pelo los unos a los otros. Nunca hemos sido muy tradicionales a la hora de celebrar Nochebuena así que comimos albóndigas, arroz, croquetas y ensaladilla rusa hasta saciarnos, mientras bebíamos vino y más vino (bueno yo me atuve a mis copitas de Bailey’s, aunque cierto primo no parase de chincharme por ello). A continuación, acabamos la velada con el famoso Despacito, algún clásico de Frank Sinatra, algo de country y un poquito de flamenco para que mi abuela no echase de menos a su tierra.

Así me he despertado hoy con la esperanza de que la comida de Navidad podría ir bien. Si habéis leído esto y os lo habéis tomado como si esta celebración fuese un rollazo, no es así. Simplemente que la diferencia de edad y el estar en diferentes etapas de la vida, a veces suponen que el camino al momento de las risas que hacen llorar sea un poco más largo (¡sin ánimo de ofender a nadie!). Sin embargo, Papá Noel me ha debido de querer hacer un regalo especial  este año porque hemos estado todos divertidísimos. Entre los mil y un brindis, los consejos a mi prima para su embarazo y las pullas que nos metemos, ha sido un rato de 10.

Y es que, al parecer, la Navidad es una época verdaderamente mágica. Me he dado cuenta mientras veía a mis familiares riendo y hablando entre ellos, cada uno tan diferente del otro, y de mí. En esos momentos he sido consciente de que, joder, tengo suerte. ¡Y mucha! Tengo comida caliente en la mesa, me he reído hasta que la tripa me ha dolido y, no es por presumir, pero tengo unos primos y unos tíos que valen su peso en oro y más.

Así que, desde aquí hago otro brindis: ¡Por la familia! La que se encuentra hoy con nosotros. La que tanto nos falta sobre todo en estas fechas. Y la que está por venir y todavía no conocemos. Porque, pese a las diferencias, es todo un privilegio que forméis parte de mi vida y podamos celebrar la Navidad todos juntos.

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